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Maipo vuelve a rugir (Chilevinos.com 26 de octubre) - 13/11/2003 (Texto Original)

La posibilidad, aún cierta, que el aeródromo San Gregorio se instale entre las zonas de Buin y Paine es una realidad que se respira en el Maipo Andino. Hace un año supimos de la iniciativa de los empresarios Francisco Posada, Max Marambio y el general (r) de la FACH, César Topali de ubicar allí a un sucesor de Cerrillos y a un hermano de Tobalaba. El Maipo estaba obligado a despertarse de los laureles, y así lo ha hecho.
A un año de esta noticia, que aún no tiene un futuro claro pero que sin duda tiene en pie de guerra a la comunidad (está lleno de letreros: No al eeropuerto. Defendamos al valle), como a la industria del vino instalada en la zona, y que para muchos incluye a excelsos vinos de Chile.
Mientras los inversionistas aéreos hablan de un costo de US$10 millones y de cerca de 85 mil operaciones anuales; los viñateros se defienden con 3.000 hectáreas de viñedos, 90 millones de dólares invertidos en bodegas y 8.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Maipo Alto o Maipo Andino como gustan de llamarse ahora, vive horas de nerviosismo. Al parecer, las armas que le dieron fama internacional-su Cabernet Sauvignon, el mejor terroir de Chile, el más atractivo turísticamente- están flaqueando y este viernes 24 de octubre decidieron invitar a un puñado de políticos, empresarios, dirigentes comunales y periodistas para hacernos ver que el Maipo ruge...y con fuerza.
Una acuarela
Si Maipo es un valle privilegiado y dueño de un gran potencial, lo pudimos comprobar en la visita a varias de sus viñas. La historia, el esfuerzo y sobre todo la pasión por el vino se combinan en cada una de ellas como las piezas de un puzzle.
La primera parada fue en Viña Portal del Alto, donde Alejandro Hernández dio la bienvenida y destacó el trabajo que él y su familia han realizado para darle vida a un campo de Alto Jahuel -de ahí el nombre de Portal del Alto- que primero fue una bodega de chuicas, luego de garrafas, botellas y hace 15 años una bodega de vinos finos.
Toda una aventura vitivinícola de una empresa familiar que ha ido progresando lentamente, "sin el apoyo de un banco" pero "en el lugar más atractivo y con más futuro", dice don Alejandro y agrega: "Estamos poniéndole muchas ganas porque pensamos que el Maipo está un poco dormido y va a tener que tomar algún día su lugar", señala refiriéndose a la tradición agrícola del valle .

El objetivo del Maipo Andino es revitalizar el valle donde se producen algunos de los mejores caldos del país, explotar el potencial turístico a través de grandes inversiones y crecer manteniendo las características rurales y agrícolas. Pudimos confirmarlo en el sector El Tránsito donde la Viña Cousiño Macul fue pionera de esta zona -conocida también como Alto Maipo, ubicada a los pies de la cordillera- y hoy dueña también, de nuevos proyectos.

Con una inversión aproximada de US$ 20 millones, incluido predio, plantación, bodega y riego, Cousiño Macul posee 350 hectáreas, 220 plantadas con Cabernet Sauvignon, Merlot, Sauvignon Blanc, Chardonnay y Riesling, y tiene planes de aumentar la plantación para el próximo año. En esta tierra rocosa, la zona vitícola de Buin según la ley, los vinos de Cousiño Macul han logrado un estilo más concentrado, intenso, con más fruta, pero conservando la elegancia", afirma Colin Rogers, gerente general.
Un terroir único
El suelo arcilloso del Maipo Andino y no de mucha riqueza, necesario en la producción de vinos finos, las temperaturas cálidas moderadas, que promedian los 30ºC a 31ºC y con oscilaciones de 20 a 30 grados le dan una condición única en Chile y un reconocimiento a nivel internacional del terroir (relación suelo, planta, calidad y mesoclima). "Por eso nos hemos dormido en los laureles", dice el enólogo Alvaro Espinoza, "porque los vinos son conocidos y hablan por sí solos", agrega.

Estamos en Antiyal, la viña orgánica que este destacado enólogo formó en 1996 junto a su esposa Marina Ashton, luego de trabajar en Carmen. Cuesta creer que Santiago esté sólo a unos 40 kilómetros. Las flores plantadas entre los viñedos de la parcela obedeciendo a las leyes de la biodinámica y las aves que escarban la tierra, hacen mucho más grato el ambiente.
La diferencia entre la envergadura de las grandes viñas es aquí sólo cuestión de cantidad, ya que Antiyal 2001 -hijos del sol en mapudungún- ya fue premiado con 92 puntos por la revista norteamericana Wine Spectator. Desde su propuesta de equilibrio con el medio ambiente este pequeño vin de garage que produce "por el placer de hacer vino" y que han sacado adelante con dedicación y voluntad, también se la juega por potenciar el Maipo.
No es casualidad que Espinoza asesore a Viña Pérez Cruz y que también apueste por estas tierras. En el campo Fundo Liguai, en Huelquén, las 550 hectáreas de suelo pedregoso (150 plantadas para producción de Cabernet Sauvignon, Cot, Carmenère y Syrah), que posee esta empresa familiar apuntan a producir bajos rendimientos para obtener vinos finos de alta calidad y respetar también el medio ambiente.

Son dueños de una bodega, -con una inversión de US$ 3 millones y que en un plazo de 15 años debería alcanzar los US$ 6 millones- que recientemente fue premiada por su espectacular arquitectura y que está integrada al paisaje natural, los árboles de la zona y las tradicionales pircas que han decidido mantener.
No sólo les preocupa el proceso de elaboración del vino, sino que están conscientes que la educación, cultura, limpieza y el desarrollo están íntimamente relacionados, asegura Andrés Pérez. "Tenemos que dar un impulso, tener el espíritu de empujar el negocio del vino. Es importante tener una visión diferente y ver qué se está haciendo en términos de infraestructura, las mejoras para el personal son impresionantes y la verdad no necesitamos proyectos de afuera…A doce kilómetros del aeródromo tenemos la convicción que será nefasto", afirma.

La conocida Viña Santa Rita, que posee 710 hectáreas en producción, también se hizo parte de esta campaña de promoción del Maipo Andino. Roberto Rivas, demostró mucho interés en rescatar las tradiciones de la zona y en destacar la labor de los trabajadores de los viñedos. Con 25 mil visitas al año, esta hacienda reúne toda la historia y la tradición del campo.

Con más de 120 años de historia y tradición, Santa Rita no sólo tiene viñedos y su planta principal en esta parte del valle, sino que también nos abrió las puertas de su restaurante, su parque de árboles centenarios, frutales, fuentes, capilla y lagunas que guardan muchos secretos de la historia. Se dice que en estas tierras Paula Jaraquemada habría recibido al Ejército Libertador, pero aquí también creció el poeta Vicente Huidobro.
Grandes y pequeñas, modernas y tradicionales, estas bodegas seguirán en la labor de despertar al Alto Maipo o Maipo Andino y de hacerlo notar. No en vano fue calificado como "uno de los 25 terroir del mundo". Todo un orgullo y también un desafío que continuará. Esto es sólo una parte.






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