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Enojo de personal de la Conama dejó inconclusa diligencia por aeródromo Buin (La Segunda, 27 de septiembre 2004) - 05/10/2004


Funcionarios se molestaron con los detractores del polémico proyecto, que los siguieron por las lomas.

Con banderas negras recibieron los vecinos de Buin al personal de la Conama.

Detractores y defensores se reunieron en la cima de una colina para iniciar el polémico recorrido.

Finalmente la ruta a seguir la impusieron los funcionarios estatales... Fue el principio del fin.

Sin recorrer ni una sola casa, la camioneta de la Conama retrocedió para marcharse a Santiago.


Con una rabieta de los funcionarios de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) terminó abruptamente, y sin completarse, la constatación, en terreno, de las eventuales irregularidades ambientales que presentaría el proyecto "Aeródromo San Gregorio", que se quiere construir en Buin.

A las 15 horas de ayer, personal de la Conama Nacional, encabezado por Mario Galindo, abogado del Departamento Jurídico, llegó hasta un cerrillo de esa localidad para tener una vista panorámica que les permitiera observar el lugar en el que se emplazaría el aeródromo. Y también observar las viviendas que se verían afectadas con este proyecto y para las cuales no fueron consideradas medidas de mitigación del ruido.

Los funcionarios estatales fueron recibidos por lugareños que portaban pancartas con consignas de rechazo al aeródromo y banderas negras.

Una vez sobre la pequeña colina, Galindo y sus acompañantes desplegaron un plano del lugar, dando luz verde al intercambio de opiniones entre los detractores del proyecto y funcionarios de la empresa ambiental que defiende la construcción del aeródromo, negocio encabezado por el empresario Max Marambio, ex GAP de Allende.

"¡Esto se acaba aquí!"

Sin considerar las sugerencias de quienes se oponen al aeródromo, los funcionarios de Conama determinaron que ellos elegirían la ruta. Allí se inició algo parecido al juego del mono mayor, pues salvo los representantes de la empresa ambiental que diseñó el proyecto, los demás comenzaron a seguir a la camioneta estatal.

En medio de la polvareda, los funcionarios de la Conama entraron por un camino equivocado, pese a las advertencias de los detractores. A esa altura el ambiente ya estaba enrarecido y algo tenso, pues para los vecinos que se oponen al proyecto no se estaba cumpliendo el objetivo de la diligencia. "Sólo quieren irse", dijo premonitoriamente un hombre con chupalla.

Para aclarar las dudas, los abogados Juan Ignacio Correa y Martín Gubbins, que representan a los vecinos que no quieren un terminal aéreo en la zona, subieron a un jeep y fueron a la siga de la camioneta de la Conama.

Cinco minutos después ambos profesionales volvieron y con evidente molestia confirmaron que la gente de Conama se iría.

Al llegar la camioneta, conducida por Jimena Espoz, el abogado Davor Harasic, quien también representa a los vecinos y empresarios de la zona que rechazan el proyecto, intentó persuadir a los funcionarios públicos para que continuaran con la diligencia, pero fue imposible.

"Nunca me habían tratado así en mi vida profesional. Esto se acaba aquí. Por favor déjennos pasar", dijo tajante Jimena Espoz. A lo que el abogado Galindo agregó que no estaban dispuestos a continuar debido a los "insultos" de Correa y Gubbins.

Con esto la diligencia quedó inconclusa y con un futuro incierto.

El abogado Correa dio su versión: "Les hice ver que donde estaban no había ni una casa que verificar y que, por lo tanto, volviéramos al origen de la diligencia. El me dijo que no tenía nada que oírme y le hice ver que él era un funcionario público, que tenía que cumplir con la transparencia y probidad administrativas que le correspondían. Me dijo que no tenía nada que seguir hablando conmigo y que se iba".

Casas de la discordia

El abogado Harasic indicó que "es lamentable y un eslabón más de una cadena de irregularidades que estamos ciertos va a terminar con que el aeródromo no va a poder ser construido".

El objetivo de la visita, agregó, era "demostrar que el proyecto es falaz, porque hace referencia tan sólo a un pequeño número de casas, en circunstancia que mediante una foto aérea hemos comprobado todas las casas que se encuentran en la zona de contaminación acústica y que según el proyecto no existen. El objetivo, entonces, era verificar en terreno que cada una de esas casas que aparecen en la fotografía, existen. Lamentablemente, y no sabemos por qué, los funcionarios (de la Conama) tomaron un rumbo que no era el que correspondía y después se fueron".





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