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Aviadores privados responden a crisis de infraestructura lanzando nuevo aeródromo (El Diario Financiero, 6 de agosto 2004) - 06/08/2004 (Texto Original)

Los dueños de aviones privados están preocupados por los problemas e interrogantes que nublan el futuro de su actividad en Santiago, por eso decidieron pasar a la acción. Y aunque han evitado entrar públicamente en el creciente debate por los espacios operativos que protagonizan la Fuerza Aérea, clubes aéreos, el gobierno y actores privados en distintos frentes, están comprometidos en un proyecto concreto que han manejado con un bajo perfil mientras arrecia la discusión detonada por el cierre del Aeropuerto de Cerrillos.
Con una presencia mayoritaria de empresarios y altos ejecutivos, la Asociación de Pilotos y Dueños de Aeronaves de Chile AG (AOPA-Chile) está impulsando el desarrollo de un nuevo aeródromo propuesto en la zona norte de la capital.
Hace meses que esta iniciativa ha sido objeto de análisis y negociaciones entre sus promotores y altas autoridades, como es el caso del ministro de Vivienda, Urbanismo y Bienes Nacionales, Jaime Ravinet. Lo delicado del proyecto y la alta exposición que tiene el tema aéreo en Santiago los ha llevado a mantener la información bajo extrema reserva. Sin embargo, se sabe que el punto elegido es de propiedad fiscal y se encuentra dentro del arco al norte de la Región Metropolitana, que componen las comunas de Colina, Lampa y Til Til.
Al frente de las gestiones ha estado el directorio de AOPA-Chile, que encabezan los empresarios Gonzalo Picó Domínguez y Hernán Briones Goich (presidente y vicepresidente, respectivamente), junto a Guillermo Carey Tagle, Enrique Feliú Torres, Reynaldo Urbina (directores) y Mario Olivos Bambach (tesorero).
Con una membresía de 150 socios propietarios de aviones particulares y helicópteros, alrededor del 10% de los pilotos civiles del país, a la entidad están relacionados hombres de negocios como Guillermo Luksic, Julio Bouchon, Hernán Boher, León Avayú, Carlos Cardoen y Hernán Büchi.

Propuesta y fundamentos

Movido por su objetivo básico de promover la aviación civil, AOPA-Chile piensa que esta actividad está en un serio riesgo de encaminarse a un colapso operativo. “Este es un problema del cual el gobierno no se puede desentender. Sin perjuicio de eso, estamos buscando soluciones dentro del ámbito de nuestros asociados”, señala Gonzalo Picó.
Por sus características como iniciativa privada y orientación a aeronaves con pesos máximos de 5.700 kilos, el aeródromo que proyectan los socios de AOPA-Chile guarda grados de similitud con otra iniciativa mucho más conocida, que se encuentra en avanzada fase de tramitación y que ha originado una fuerte polémica por el impacto en su entorno: el aeródromo San Gregorio en Buin, al sur de Santiago.
Liderado por Max Marambio, está diseñado con inversiones totales en torno a US$ 10 millones. “Nuestro proyecto es similar y es probable que las inversiones se sitúen en alrededor de esa cifra, compuesta por varios ítems como infraestructura básica de pista de aterrizaje, rodaje y estacionamiento; edificios básicos como la torre de control, e instalaciones anexas como hangares y otros”, señala. En cuanto a la pista, las dimensiones ideales apuntan a niveles de 1.200 metros, lo cual le permitiría prestar servicios “a la mayor parte del tráfico que estaría quedando sin solución en Cerrillos”.
El plan de ellos es contribuir al financiamiento del proyecto y refinanciarlo a través de su operación en el tiempo, o bien explorar su entrega en concesión.
Junto a las similitudes con el aeródromo San Gregorio, surge una pregunta obvia. ¿Busca AOPA sustituirlo o competir con este?. El presidente de la entidad responde: “No. Desde el punto de vista del volumen de operaciones, la aviación privada puede perfectamente “abastecer” a ambos y al actual de Tobalaba. Distintas ubicaciones geográficas siempre van a ser de utilidad para diferentes operaciones”. Más en el escenario actual, advierte, en que “existen amenazas sobre los aeródromos en Santiago –Tobalaba es dueño de casi todos sus terrenos, pero está cerca de su saturación operacional y cualquier desequilibrio podría traducirse en una decisión de cierre-, y el proyecto de Buin tiene un futuro incierto. La amenaza es que la capital se quede sin aeródromo para la aviación civil”.

Críticas a la autoridad

AOPA–Chile agrupa a los propietarios de un parque de 120 aeronaves, la mitad aviones monomotores, un 30% bimotores y un 20% helicópteros, junto a un par de jets privados, y que tienen como característica no pertenecer a clubes aéreos.
Para la entidad, el cierre de Cerrillos constituye un error. Por eso, apoya a la Federación Aérea en las acciones legales que emprendió para impedirla, y critica las soluciones ofrecidas a la aviación civil, como es el traslado de sus operaciones a Arturo Merino Benítez (AMB). “La segunda pista aumentará la capacidad del terminal en 30%, pero esta ampliación va a coparse sólo con el incremento de las operaciones comerciales de las líneas aéreas, saturación que se produciría de inmediato si se traspasa el tráfico de Cerrillos”, advierte Picó. A lo que se añade el riesgo de mezclar tránsitos de grandes naves comerciales con los de aviones privados, “lo que es muy poco recomendable desde el punto de vista técnico, a lo que se suma que AMB no está preparado para la aviación civil”.
A su juicio, esto refleja un enfoque general equivocado de la autoridad respecto de las condiciones para la aviación civil. “Todo su interés ha estado centrado en la aviación comercial, que representan el 25% de las operaciones en términos de número. Pero el otro 75% corresponde al segmento en el que estamos involucrados, que en todo el mundo tiene un efecto potenciador en la economía y los negocios. En Chile da trabajo a miles de personas y genera millones de pesos en actividad económica, por lo cual no se lo puede ignorar”.

Conflictos

A medida que la autoridad consolida el proyecto que reemplazará el Aeropuerto de Cerrillos por un nuevo polo urbano, la Fuerza Aérea está activando sus gestiones para reemplazarlo por un nuevo complejo que cumpla con sus necesidades operativas. Es por esto que frente a la idea del Ejecutivo de radicar sus operaciones en la capital en Arturo Merino Benítez, la institución propone el desarrollo de un nueva base en la zona sur poniente de la Región Metropolitana, el denominado plan “Nubasa” con inversiones en torno a US$ 70 millones. En otro frente, el aeródromo San Gregorio impulsado por Max Marambio en Buin para acoger las operaciones civiles que serán retiradas de Cerrillos se ha enfrentado con una importante oposición a su emplazamiento en una zona con fuerte vocación agrícola. Y pese a haber recibido la aprobación de la Corema el 22 de abril, sus detractores –que incluyen al alcalde de Buin, Angel Bozán-, impulsan una ofensiva judicial que tiene como objetivo la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) con el fin de anular este permiso.







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